Esa naturalidad innata en el ser humano, es su mayor tesoro. Expresión desde su interior, expontáneo, natural y sencillo, a veces ingenuo. Muy íntimo de cada ser, se enfrenta al inquietante y extraño mundo exterior, a lo desconocido. Una mirada que inspecciona, que se alerta, que indaga, se pone activa, curiosa, temerosa. Con el paso de los años y las experiencias vividas, van creando una coraza muy delgada que va nublando y opacando su ser natural.